Estamos convencidas que los protocolos formalizados son necesarios para interrumpir las violencias en las escuelas, «es lo urgente», pero también sabemos que no son suficientes debido a que la violencia es una práctica cultural.
Necesitamos trabajar en las escuelas sobre la cultura de la violencia naturalizada en la convivencia, sobre los efectos de daño socio-subjetivos, sobre los sentidos de habitar juntos las instituciones y las aulas convencidas que es lo importante.
Además de contraponer una trama vincular basada en la justicia afectiva.
Resolución 650/26






